
Y saltas, acabas por explotar y.. Saltas. Caes preguntándote qué pasará, cuánto va a durar la caída, cuánto tardarás en sentir el duro suelo contra tu piel o la caricia y el frescor del agua. Todo son dudas. Hasta que al final se ve, lo ves, el reflejo del sol en la superficie del agua, y unos segundos después...tranquilidad, paz. Flotas a la deriva, la tempestad ya ha pasado y solo queda la calma. Te dejas llevar. ¿ Por qué no ?

